Venezuela 2025: Bastión de Resistencia frente al Ocaso de la Hegemonía
Imperialista
Por: MSc. Reinadlo Tamaris
A finales de 2025, el tablero
geopolítico mundial presenta una configuración de fuerzas que Marx denominaría
como la agudización de las contradicciones del capital transnacional. La
agresión de los Estados Unidos contra Venezuela no es una "búsqueda de democracia",
sino una operación de acumulación por
desposesión y un intento desesperado por restaurar la Doctrina Monroe en
un siglo que ya no le pertenece a Washington.
I. La
Agresión como Herramienta del Capitalismo en Crisis
El bloqueo naval y la
"máxima presión" que hoy sufre el pueblo venezolano son la respuesta
violenta de un imperio que ve cómo su moneda, el dólar, pierde su rol de
reserva mundial. Venezuela, poseedora de las mayores reservas de crudo del
planeta, es el objetivo de un asedio
neocolonial.
Desde una óptica marxista, el
imperialismo utiliza la guerra —económica y militar— para resolver sus crisis
de sobreacumulación. Al intentar asfixiar a PDVSA, el centro de poder
financiero estadounidense busca eliminar la competencia energética soberana y
subordinar los recursos venezolanos a la lógica del capital privado global.
II. El
Quiebre de la Unipolaridad: El Eje Euroasiático
La inminencia del apoyo de Rusia y China no debe leerse como una
simple alianza comercial, sino como la consolidación de un polo alternativo que
desafía la ley del valor impuesta por Occidente.
- China provee el soporte material
para la supervivencia del aparato productivo.
- Rusia actúa como el escudo
técnico-militar que eleva el costo de una invasión directa.
Esta alianza es dialéctica:
mientras EE. UU., se fragmenta atendiendo frentes en Ucrania y el Mar de China,
Venezuela emerge como el punto de fuga
de la hegemonía estadounidense en su propio "patio trasero". La
dispersión de las fuerzas imperiales en múltiples frentes es la prueba del
agotamiento de su capacidad de control global.
III. La
Postura de la Región: Entre la Realpolitik y la Soberanía
El papel de Brasil y Colombia en este cierre de
2025 refleja las contradicciones internas de las burguesías nacionales y los
gobiernos progresistas. Aunque Lula y Petro han mantenido distancias críticas
con el gobierno de Caracas, su negativa a servir como plataformas de invasión
es un acto de autodefensa regional.
Entienden que una guerra en suelo
venezolano no sería una "liberación", sino la destrucción de las
fuerzas productivas de toda Sudamérica en favor de los intereses del complejo
militar-industrial de EE. UU. La resistencia de Bogotá y Brasilia a la aventura
bélica de Trump es, en esencia, un freno a la barbarie imperialista.
IV.
Tendencias y Escenarios: ¿Hacia la Barbarie o la Emancipación?
La dialéctica nos presenta dos
escenarios posibles:
1.
La Cronificación de la Resistencia: Un
estado de "economía de guerra" donde la clase obrera y el campesinado
venezolano profundizan formas de producción comunales y soberanas para romper
el cerco, apoyados en la tecnología y el comercio de los BRICS+.
2.
El Conflicto de Escala Mundial: Si el
imperialismo, en su desesperación por el control de la energía, decide romper
el derecho internacional con una agresión directa, Venezuela podría ser el
detonante de una conflagración global. No obstante, la historia nos enseña que
el imperialismo suele retroceder cuando el costo de la agresión supera el
beneficio del saqueo.
Conclusión
Proletaria
La lucha de Venezuela es la lucha
de todos los pueblos que aspiran a la descolonización
definitiva. La agresión estadounidense no es un signo de fuerza, sino de
debilidad estructural. La tendencia histórica se encamina hacia un mundo
pluricéntrico donde el Sur Global deje de ser proveedor de materia prima y se
convierta en sujeto de su propia historia.
Frente al asedio del capital, la
única respuesta es la solidaridad
internacionalista y la profundización de la soberanía popular. Venezuela
no solo resiste por sí misma, sino por la posibilidad de un futuro donde el
desarrollo de las naciones no dependa de los dictámenes de un imperio en
retirada.
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